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Nace un Helicóptero

Devocional adventista para adoslescentes 2022

¿Quiénes son los que pasan como nubes, y como palomas rumbo a su palomar?

Isaías 60: 8, NVI

Los helicópteros son uno de los inventos más increíbles del siglo XX. Se utilizan para transportar personal militar, esquiadores de montaña, equipos de rescate de emergencia y turistas que quieren descubrir nuevos lugares desde el aire. Aunque necesitan mucho combustible y son peligrosos cuando soplan vientos fuertes, no necesitan alas ni pistas de aterrizaje.

El 16 de junio de 1922, Henry Berliner presentó un helicóptero primitivo al Ejército de los Estados Unidos en College Park, Maryland. El helicóptero se elevó hasta la altura de 2 metros [7 pies), en tres ocasiones distintas. Tenía dos hélices de elevación en la parte delantera y una hélice en la parte trasera que podía inclinarse para que la máquina avanzara.

El helicóptero es lo más parecido a la movilidad completa que puede tener el ser humano. Ahora tenemos aviones militares que pueden moverse hacia arriba, hacia abajo, hacia delante, hacia atrás y hacia los lados, pero el tamaño y el peso de estas máquinas requieren enormes cantidades de combustible, por lo que los helicópteros son más eficientes. Parece imposible que un helicóptero pueda levantarse del suelo con el simple giro de una hélice, y esta maravilla es aun mayor cuando vemos que los helicópteros militares levantan tanques del suelo.

Mientras que las maravillas humanas del vuelo a veces se ven afectadas por la ineficacia, las maravillas de la naturaleza no. Por ejemplo, los colibríes. Estos diminutos voladores son las aves más pequeñas. Ponen huevos del tamaño de un guisante en un nido no mayor que la cáscara de una nuez. Y, al igual que el helicóptero, pueden volar en todas las direcciones con solo inclinar las alas y ajustar las plumas de la cola. Sin embargo, se mueven con tanta rapidez que el ojo humano no puede seguir los movimientos de sus alas. Y necesitan muy poco combustible para funcionar.

Pero la máquina voladora más ingeniosa de todas es, sin duda, el abejorro. Los científicos se quedan perplejos al ver cómo el abejorro puede maniobrar con su increíblemente desproporcionada relación entre el tamaño de sus alas y el peso de su cuerpo.

En otras palabras: las alas son demasiado pequeñas para mover su gran cuerpo como lo hace. Probablemente nunca seremos capaces de construir máquinas voladoras tan eficientes como el colibrí o el abejorro, pero sí podemos asombrarnos ante las maravillas de la creación de Dios. Solo él pudo crear las alas delgadas como el papel de un abejorro y las delicadas hebras de músculo necesarias para impulsar a un colibrí. «¡Absolutamente asombroso!», digamos en alabanza a nuestro Dios Creador por sus máquinas voladoras perfectas.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.