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El Mejor Juego de Todos

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Sabemos que la ley es buena, si se aplica como es debido.

1 Timoteo 1: 8, NVI

Durante décadas, el béisbol fue llamado el deporte favorito de los Estados Unidos, y junto con los hot dogs y la tarta de manzana, llegó a ser uno de los símbolos no oficiales del país. El béisbol llegó a significar un tiempo de relajación con la familia en un caluroso día de verano. Hay una canción que dice: «Llévame al partido de béisbol, llévame con la multitud. Cómprame unos cacahuetes y unas galletas, no me importa si nunca vuelvo. Déjame alentar, alentar, alentar al equipo local; si no ganan es una pena. Por sus uno, dos, tres strikes, estás fuera, en el viejo juego de béisbol».

En Estados Unidos, a los niños les sigue gustando jugar al béisbol. No es el pasatiempo favorito como solía serlo, pero sigue siendo popular, sobre todo entre las ligas menores. Las ligas de la iglesia y las ligas de verano son una forma divertida en que los adultos también pueden disfrutar del juego. No hay nada como un buen partido de béisbol para unir a un grupo.

El primer partido de béisbol como deporte profesional se jugó el 19 de junio de 1846 en Nueva York. El New York Nine, un equipo informal de jugadores de fin de semana, derrotó a los Knickerbockers de Nueva York. ¿El resultado? Veintiuno a cuatro en cuatro entradas. El árbitro fue Alex Cartwright, quien escribió el primer conjunto de reglas formales para el béisbol. También trazó el campo en forma de diamante y estableció las nueve posiciones de juego en el campo: lanzador, receptor, primera, segunda y tercera base, campocorto y tres jardineros.

En un partido de béisbol hay un hombre que manda: es el árbitro. Él toma las decisiones sobre qué es un strike y qué no lo es. Él decide quién está fuera y quién no. Es el que grita: «Salvado!» O «¡Estás afuera!». Él interpreta las reglas del juego y tiene la última palabra.

Dios es algo así. Él estableció las reglas, como lo hizo el primer árbitro, Alex Cartwright, y si lo amamos, viviremos según las reglas. Pero sus reglas fueron hechas, no para echarnos fuera, sino para bendecirnos con una vida feliz y significativa. Como dice la letra de una canción: «La ley del Señor es perfecta, convierte el alma. El testimonio del Señor es seguro, hace sabio al sencillo. Son más deseables que el oro, sí, que mucho oro fino. Más dulces que la miel y el panal». La ley de Dios es como el béisbol. Si amamos su ley y nos apegamos a las reglas, es un juego muy bueno.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.