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Inoculación Contra la Viruela

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Que todo lo que soy alabe al Señor; que nunca olvide todas las cosas buenas que hace por mí. Él perdona todos mis pecados y sana todas mis enfermedades.

Salmos 103: 2, 3, NTV

En la historia de nuestro mundo, grandes epidemias de enfermedades han arrasado pueblos, ciudades e incluso países, matando a millones de personas. La viruela fue una de esas enfermedades. Se cree que se originó en África hace miles de años y que luego se extendió a la India y a China. La primera epidemia de viruela de la que se tiene constancia se produjo en el año 1350 a. C., durante una guerra entre egipcios e hititas. En el siglo V d. C., la viruela llegó a Europa, y se convirtió en una enfermedad devastadora en casi todos los países importantes del mundo. Los estadounidenses se vieron especialmente afectados por esta peligrosa enfermedad en los siglos XVII y XVIII.

Durante estos tiempos de oscuridad médica, hubo personas innovadoras que intentaron encontrar una respuesta a la enfermedad. El doctor Zabdiel Boylston, de Boston, Massachusetts, fue uno de ellos, y se encontró justo en medio de una epidemia de viruela. Afortunadamente, no se echó atrás ante el reto casi imposible. El 26 de junio de 1721, finalmente logró desarrollar una vacuna primitiva y una cura para la viruela. Dado que la viruela era una enfermedad tan mortal en aquella época, este descubrimiento supuso un verdadero avance. El doctor Boylston utilizó a su hijo de seis años y a dos sirvientes como conejillos de indias, y luego pasó a inocular con éxito a otras 247 personas. Sus nuevas ideas sobre el control de la enfermedad fueron aceptadas en Massachusetts en gran parte gracias a un famoso predicador de Boston llamado Cotton Mather, que también era científico. Mather estaba seguro de que el doctor Boylston tenía razón. Los avances en el control de enfermedades que tenemos hoy en día se deben en gran medida a hombres como Mather, que apoyaron a Boylston e insistieron en que siguiera con sus experimentos a pesar de las dudas y la desaprobación del público.

En 1967, la Organización Mundial de la Salud inició una campaña mundial para erradicar la viruela, y en 1977 se produjo el último gran brote de viruela en Somalia, África. En 1980, la Asamblea Mundial de la Salud declaró al mundo oficialmente libre de viruela.

En este viejo mundo nunca estaremos completamente libres de los efectos de la enfermedad, pero debemos animarnos. Jesús nos ha dado la innovación para encontrar la cura de nuestras enfermedades físicas, y aún más importante, quiere que encontremos la cura espiritual. No olvidemos nunca que, ya sea ahora o en el futuro, él sí nos sanará de todas nuestras enfermedades físicas y espirituales.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.