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¿Cuál es tu Precio?

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Dios los compró a un alto precio. Por lo tanto, honren a Dios con su cuerpo.

1 Corintios 6: 20, NTV

EI dinero. ¿Quién puede vivir sin él? La mayoría de nosotros no puede, y nos gustaría tener todo lo que podamos. Es lo que hace girar al mundo. ¿O no? Bueno, en cierto modo, sí.

En este día, en 1785, el Congreso Continental de los recién formados Estados Unidos de América decidió la unidad monetaria que utilizaría. Los dólares serían la unidad estándar, y la moneda más pequeña sería de cobre, con un valor de una 200a parte de un dólar. Eso sería medio penique, aunque hoy en día los peniques valen la centésima parte de un dólar. Al principio, la mayor parte del dinero se fabricaba con metales. Recién a partir de 1862 se utilizó el papel moneda, y en 1933 los Estados Unidos retiró del uso general todas las monedas de oro.

¿Qué trabajos has realizado para ganar dinero? La mayoría de los adolescentes han trabajado como niñeros. Tal vez tú hayas limpiado casas o recogido hojas de un patio por unos pocos dólares. Tal vez incluso hayas trabajado en una tienda. ¿Qué harías por dinero? Tal vez una pregunta más importante sea: ¿Qué no harías, sin importar lo que te pagaran? Piensa en ello.

A la gente le pagan por hacer algunos trabajos bastante desagradables, pero es un trabajo honesto y, como se dice, alguien tiene que hacerlo. ¿Limpiarías orinales por dinero? ¿Limpiarías vómitos? ¿Le harías una broma a tu mejor amigo por $20? ¿A tu abuela? ¿Le harías una broma pesada a tu abuela por $100? ¿Por $1,000? ¿Copiarías en un examen para conseguir una beca? ¿Tienes un precio? La mayoría de nosotros cree que no, pero a veces nuestro «precio» no es el dinero. Puede ser tan simple como querer pertenecer, o querer un cargo en la clase, o incluso querer un determinado amigo. Tienes que tomar la decisión ahora, y determinar si tienes un precio, si alguna vez querrás algo tanto como para comprometer tus principios para conseguirlo.

Las personas son las que nos hacen verdaderamente ricos. Si no fuera así, Jesús nunca habría llegado tan lejos y dado tanto para comprarnos. Y ten por seguro que habría dado todo el oro y la plata del universo para hacerlo. Pero no fue eso lo que costó. Le costó la vida, ¡la vida del Hijo eterno de Dios! No debería sorprendernos. Después de todo, es nuestro Hermano.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.