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¿Dar hasta que duela?

Devocional adventista para adultos 2022

Denles a otros lo necesario, y Dios les dará a ustedes lo que necesiten.

Lucas 6: 38, TLA

UNA VIUDA POBRE está recogiendo leña a la puerta de la ciudad cuando un extraño se le acerca para pedirle un vaso de agua. Cuando la mujer se dispone a cumplir el pedido, el hombre le dice que también le traiga un bocado de pan.

El extraño que pide pan y agua es el profeta Elías, y a la mujer la conocemos como la viuda de Sarepta. En respuesta al pedido del profeta ella dice que solo tiene «un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite» (1 Rey. 17: 12). Apenas suficiente para ella y su hijo, pero en lugar de disculparse y olvidar el asunto, Elías le pide a la mujer que primero le prepare a él una pequeña torta y después cocine para ella y su hijo.

El profeta parece no entender cuán grave es la situación de la pobre mujer. La comida que ella va a preparar podría ser la última que su hijo coma. Su condición es de pobreza extrema. ¿Y él quiere comer primero?

La decisión que esta madre debe tomar no debería ser difícil, pero hay un elemento que complica la situación. El pedido de Elías va acompañado de una promesa: «Porque Jehová Dios de Israel, ha dicho así: “La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra»» (1 Rey. 17: 8-14).

Ahora la situación se convierte en un dilema de vida o muerte: ¿Comerá ella su última comida y morirá, o creerá la promesa y vivirá? Al final, la mujer decide confiar en la promesa. ¿Cuál fue el resultado? Dice la Escritura que «la viuda fue e hizo como le había dicho Elías. Y comieron él, ella y su casa, durante muchos días. No escaseó la harina de la tinaja, ni el aceite de la vasija menguo, conforme a la palabra que Jehová había dicho por medio de Elías» (vers. 15-16).

¿Tiene este antiguo relato alguna lección para nosotros hoy? Hay por lo menos dos. La primera se relaciona con el desafío de la fe: no importa cuán problemáticas sean las circunstancias por las que estemos atravesando, hemos de creer que Dios no nos dejará solos. Sus promesas son seguras y se cumplirán en el momento de mayor necesidad. La segunda lección tiene que ver con el privilegio de dar, no importa cuán difícil sea nuestra situación financiera, siempre habrá ocasión para compartir lo mucho o poco que tengamos.

¿Qué promete Dios cuando damos? Lo que dice nuestro texto para hoy: «Denles a otros lo necesario, y Dios les dará a ustedes lo que necesiten».

Señor, hoy quiero compartir tus bendiciones con quienes me rodean. Sea que yo tenga mucho o poco, úsame como un instrumento de bendición para alguien que esté en necesidad.

Fernando Zabala, ya jubilado, ha servido como profesor, pastor, rector universitario, conferencista, editor y exdirector de la revista "Prioridades", además de ser el autor de varios libros, entre los que se destacan "Todo no da igual, A pesar de nuestras diferencias, me casaría de nuevo contigo y Saber vivir". Fernando Zabala está casado con Esther y juntos tienen dos hijos: Fernando Jr. y Mayerling; y tres nietas: Alexa, Amber y Annabella.