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La Muerte Del Hijo de un Presidente

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

Juan 3: 16, NTV

Vamos al 14 de julio de 1918. La Primera Guerra Mundial. En este día de la historia, el hijo de un presidente fue asesinado por dos balas de ametralladora. Los Estados Unidos estaban en medio de un conflicto bélico. Durante meses, el expresidente Theodore Roosevelt había instado a los Estados Unidos a entrar en la guerra.

Incluso se había ofrecido para ir como jefe de una división de voluntarios. Cuando el presidente Wilson se negó a dejar ir a Roosevelt, su hijo Quentin se ofreció para ir en su lugar. En realidad, Quentin era demasiado joven para ser reclutado, pero como hijo de un presidente, se esperaba que fuera voluntario, y así lo hizo.

Se alistó como piloto en el Servicio Aéreo y pronto fue enviado a Europa. Los otros tres hijos del presidente, Ted, Archie y Kermit, también se habían ofrecido como voluntarios para servir en el ejército. Se burlaban de Quentin por querer ir tan joven, pero eso lo hacía estar aún más decidido. Consiguió ser piloto y volar en misiones contra el enemigo. Pudo ver algo de Europa. Pero no pudo volver a casa con su familia ni casarse con su prometida porque Quentin, el más joven de los cuatro hermanos Roosevelt, dio su vida por su país.

Érase una vez otro Padre que dio a su Hijo para que muriera también por nosotros, era su único Hijo. Jesús dejó el trono de su padre con el arcoíris de la gloria arqueado en lo alto. Dejó la mirada adoradora de incontables multitudes de ángeles. Dejó las calles de oro, las paredes de jaspe y las puertas de perlas.

Vino a este mundo oscuro, degenerado por cuatro mil años de pecado. Nació en un establo de campesinos pobres, tuvo un pesebre como cama, durante un tiempo en que la nación judía era oprimida por el gobierno romano. Creció en un pueblo oscuro, nunca recibió una educación de lujo, ni se alejó mucho de su casa ni ocupó cargos públicos.

Atendió a miles de personas dándoles comida, vista y vida, pero la mayoría nunca pareció estar satisfecha o agradecida. La opinión pública se volvió contra él cuando todavía era joven. Sus seguidores lo abandonaron, y fue juzgado por delitos que nunca cometió. Fue golpeado, azotado y crucificado en el Calvario, y enterrado en una tumba prestada. Sin embargo, cuando se levantó de la tumba, ¡nadie dudó del regalo que su padre había hecho al mundo!

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.