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El Animal Hecho de Varias Partes

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Entonces Dios dijo: «Que la tierra produzca toda clase de animales, que cada uno produzca crías de la misma especie: animales domésticos, animales pequeños que corran por el suelo y animales salvajes»; y eso fue lo que sucedió.

Génesis 1: 24, NTV

En este día de 1922, el zoológico del Bronx, en Nueva York, exhibió una criatura que nunca antes se había visto en los Estados Unidos. Un espectador pensó que se parecía a un castor, por su cola, pero más pequeño. Otro pensó que se parecía a un pato, por su pico. Otros pensaron que tal vez estaba emparentado con una nutria, por sus patas.

Pero luego se enteraron de que tenía espuelas en las patas con un veneno letal que podía inyectar a sus depredadores. La placa sobre la jaula decía que era un ornitorrinco, que tenía el pelaje de un mamífero, alimentaba a sus crías con leche, pero ponía huevos como un ave o un reptil. Entonces, ¿qué era? ¿Un mamífero? ¿Un pájaro? ¿Un reptil? ¿Castor, pato, nutria? ¿Lagarto venenoso? ¿Ninguna de las anteriores? ¿Todo lo anterior?

Ahora bien, un ornitorrinco es bastante extraño porque no se parece a nada que hayas visto antes. Hoy en día sabemos mucho más sobre el ornitorrinco, pero todavía no sabemos por que Dios nos dio un animal con tal mezcla de partes del cuerpo. Tal vez le guste la variedad. Algunos dirían que el ornitorrinco es un producto de la evolución, que ha recogido partes del cuerpo de varias especies a medida que se desarrollaba. Pero nuestro texto del Génesis es muy claro en cuanto a los límites de Dios para ese tipo de cosas. Dios dijo que cada tipo de animal debía producir una descendencia del mismo tipo.

En realidad, nuestro maravilloso mundo está lleno de criaturas extrañas. (Y no, no estoy hablando de tu hermano menor.) Está el narval: la mayoría de los machos tienen un colmillo de 2 metros que utilizan, entre otras cosas, para determinar la salinidad del agua. También está el diminuto topo de nariz estrellada, cuya extraña nariz le ayuda a olfatear la comida con gran rapidez. Y el cangrejo yeti, que vive en las profundidades del Pacífico. Sus brazos están densamente cubiertos de pelo amarillo pálido.

Dios creó estas extrañas criaturas, y muchas, muchas más. Todo el tiempo se descubren nuevas especies. Algunos de nosotros, los humanos, también tenemos un aspecto bastante extraño: mira fotos de tus padres cuando eran adolescentes, o incluso las tuyas dentro de veinte años. ¿No te alegras de que a Dios le guste cómo somos?

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.