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La bolsa de monedas

Devocional adventista para menores 2022

El hombre de bien presta con generosidad y maneja con horadez sus negocios.

Salmos 112: 5

En un lugar lejos de aquí vivía un hombre que hacía todo lo posible para no compartir nada de lo que tenía. Aunque cuidaba mucho su dinero, un día perdió una bolsa en la que llevaba 500 monedas de oro. Cuando se dio cuenta de esto se puso muy nervioso. Hizo muchos letreros y llenó el pueblo con carteles que decían: “La persona que encuentre una bolsa de monedas de oro recibirá una buena recompensa”.

Un joven que salía de su casa, sin saber lo que había ocurrido, se tropezó con la bolsa. Cuando vio lo que contenía decidió buscar al dueño. Encontró el anuncio y anotó la dirección. Al llegar, llamó a la puerta y saludó muy sonriente:

-¡Buenos días! Encontré esta bolsa tirada en la esquina de mi casa y se la traje inmediatamente porque seguramente usted la necesita. ¡Aquí la tiene!

El hombre, en vez de agradecer al joven, muy desconfiado le dijo:

-Comprobaré que no falte ninguna -mientras las echaba sobre la mesa.

Las contó una por una y comprobó que estaban todas. El joven respiró aliviado, y lo miro esperando recibir la recompensa prometida (aunque ese no fue el motivo de su acción). Pero el hombre decidió que no le daría nada.

Pues así fue; este hombre deshonesto buscó una excusa para no cumplir con su palabra, y mintiendo lo acusó:

-Siento decirte que esta es mi bolsa, pero en ella había mil monedas de oro, no quinientas.

-Esto tiene que ser un malentendido, señor -dijo el joven-. Yo no me atrevería a robarle y engañarlo. ¡Eso no es posible!

-Lo siento, pero no puedes demostrarlo, por lo que no te daré ninguna recompensa -concluyó el hombre mentiroso sacando al joven de su casa.

Cuando el hombre más sabio del pueblo se enteró de este incidente, buscó al hombre mezquino y lo sentenció:

-Lo que hiciste con el joven no es correcto. Si la bolsa que perdiste tenía mil monedas, esta no es tu bolsa. Dásela al joven, pues no tiene dueño y él fue quien la encontró. Tu única opción es esperar que algún día aparezca la tuya”.

¿Quién actuó correctamente? Según el versículo de hoy, ¿a quién le va bien? A quien maneja sus negocios con horadez, con integridad. ¿Eres tú ese niño? El muchacho de esta historia fue conocido por su acto de honestidad. En cambio, el hombre pagó sus mentiras y deshonestidad perdiendo no solo su propia bolsa de monedas, sino también su integridad. ¿Qué vale más?

Magaly

Lecturas devocionales para menores escrita por: Gabriela Ruth Brizuela de Graf, Ninayette Galleguillos Triviño, Magaly Tuesta Viveros de Alaña, Mirta de Samojluk y Cinthya Samojluk de Graf.