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Sensación térmica

Devocional adventista para la mujer 2022

No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.

Romanos 12: 2, NTV

Como casi todos los días voy al trabajo en bicicleta, me acostumbré a revisar el pronóstico meteorológico por las mañanas, antes de salir de casa. Esta mañana, la temperatura era de 10 °C, pero la sensación térmica era de 3 °C, debido al viento. El viento afecta nuestra percepción de la temperatura. Cuando hay viento, la humedad de la piel se evapora con mayor rapidez, y eso nos enfría. Por eso, aunque la temperatura no cambie, sentimos más frío.

El victimismo y el pesimismo son como el viento que azota el alma. Cuando nos acostumbramos a ver la vida desde una perspectiva negativa, sea cual sea la temperatura real, tenemos frío. En El campo de batalla de la mente, Joyce Meyer escribe: «En los días en que yo era extremadamente negativa, podía entrar en la casa que alguien acababa de renovar, y en lugar de ver y comentar todo lo hermoso que me rodeaba, yo veía una punta del papel de empapelar que estaba despegada, o una mancha en la ventana. ¡Estoy tan agradecida porque Jesús me liberó y ahora puedo disfrutar las cosas buenas de mi vida!».

Como Joyce, muchas tenemos un radar emocional hipersensible al error e inmune a la belleza. Sin embargo, podemos ser transformadas por la renovación de nuestra mente (Rom. 12:1-2). La Biblia dice que debemos someter nuestros pensamientos; debemos llevarlos cautivos, hacerlos esclavos de Cristo (2 Cor. 10:5). Los pensamientos que no sometamos, nos esclavizarán. El apóstol Pablo usa un lenguaje bélico en este capítulo; él habla de destruir fortalezas y derribar argumentos. Pablo comprende que nuestra mente es un campo de batalla estratégico. Los pensamientos derrotistas son misiles del enemigo. Cuando los llevamos cautivos a Cristo, él los desvía de su curso y estallan en territorio enemigo. Someter nuestros pensamientos a la autoridad de Cristo es contraatacar.

Cristo desea renovar nuestra mente para darnos una mirada sabia y equilibrada. Si se lo permitimos, sanará nuestros patrones de pensamiento. No es tarde. Jesús quiere comenzar a obrar un milagro en ti hoy.

Señor, someto mi mente y mis pensamientos a tu autoridad. Ayúdame a adoptar buenos patrones de pensamiento, a enfocarme en las cosas buenas y verdaderas. Sé que puedes obrar un milagro y renovar mi mente. Amén.

Vanesa Pizzuto es licenciada en Comunicación Social por la Universidad de La Matanza, Argentina, y tiene un máster en Educación por la Universidad de Hertfordshire, Inglaterra. Es la autora de la serie de cuentos bilingües Amancay, publicada por este mismo sello editorial, así como de numerosos artículos. Trabajó como docente y como presentadora de radio para Radio Adventista de Londres. De nacionalidad argentina, Vanesa vive en Inglaterra.