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La pregunta del millón

Devocional adventista para la mujer 2022

Sé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco.

Filipenses 4: 12, NTV

Imagina que estás ahí dentro con ellos. Hace frío y está tan oscuro en ese sótano que no puedes ver tus propias manos, aunque las pongas delante de tu cara. Lentamente apoyas tu espalda ensangrentada contra la pared de piedra, esperando que el frío calme el dolor de los latigazos. Tus pies están sujetos a un cepo (dos gruesos trozos de madera con agujeros que te inmovilizan y te obligan a permanecer en una posición incómoda). ¡Pero eso no es todo! Imagina que la única razón por la que estás en la celda más profunda, oscura, fría y cruel de esa cárcel de Filipos es por predicar el evangelio de Cristo, por atreverte a sanar a una niña endemoniada. Tuviste un día largo y cansador. Fuiste atacada por una multitud enfurecida, azotada y entregada a los magistrados. ¿Qué tienes ganas de hacer después de todo esto? ¿Tal vez llorar de frustración? ¿Quejarte? Pablo y Silas hicieron algo sorprendente: a medianoche, se pusieron a orar y a cantar himnos.

La pregunta es: ¿Cómo es posible que, después de lo que acababan de pasar, considerando sus circunstancias, Pablo y Silas tuvieran energía emocional para cantar en la cárcel y encadenados? La respuesta es simple y a la vez compleja: estaban satisfechos. El contentamiento no depende de que cambien nuestras circunstancias, sino de Aquel que cambia nuestro corazón. No se trata de que logremos que nuestro marido, nuestros hijos o nuestros compañeros de trabajo cambien, sino de confiar en que, con Jesús, podemos hacerle frente a todo.

En su artículo «Contentamiento en todo tiempo», la escritora cristiana Patricia Namnun reflexiona: «¿Cuándo se manifiesta mi confianza en Dios? Cuando mi gozo y seguridad no dependen de mis circunstancias cambiantes sino del Dios que nunca cambia y de sus seguras promesas. Cuando en medio de cada circunstancia recuerdo que Dios se preocupa por nosotras como un Padre, y nada se escapa de su voluntad… Cuando recuerdo que esta vida es temporal y que llegará un día cuando no habrá más dolor, y nuestro Rey Jesús hará nuevas todas las cosas».

Jesús, ¡no sé cómo contentarme! Soy incapaz de conformarme con mis circunstancias. A veces logro que las quejas no se escapen de mis labios, pero mi corazón continúa gritando por dentro: «¡Esto no es justooo!». Necesito tu ayuda.

No quiero volverme cínica, pensando que nunca nada mejorará. Quiero contentarme, sabiendo que usas todas las cosas para mi bien.

Vanesa Pizzuto es licenciada en Comunicación Social por la Universidad de La Matanza, Argentina, y tiene un máster en Educación por la Universidad de Hertfordshire, Inglaterra. Es la autora de la serie de cuentos bilingües Amancay, publicada por este mismo sello editorial, así como de numerosos artículos. Trabajó como docente y como presentadora de radio para Radio Adventista de Londres. De nacionalidad argentina, Vanesa vive en Inglaterra.