Categories

Archivos

Tenerlo «Todo» no Vale Nada

Devocional adventista para adoslescentes 2022

La paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Romanos 6: 23, NVI

En este día de 1977 murió Elvis Presley. Solo tenía cuarenta y dos años. La gente sigue llamando a Elvis «el rey», y de alguna manera su música sigue siendo popular más de cuarenta años después de su muerte. Elvis creció en una pequeña casa de escopeta en Tupelo, Tennessee. Las casas de escopeta son rectangulares y estrechas, y se dice de ellas que «puedes disparar una escopeta por la puerta principal y la bala saldría por la parte de atrás».

Después de la escuela secundaria, Elvis se convirtió en conductor de camiones, y a los diecinueve años pagó 4 dólares para grabar unas canciones para su madre en un estudio de Memphis. El propietario quedó impresionado con la voz de Elvis, pues tenía un nuevo sonido conmovedor, y le pidió que cantara con algunos músicos locales. Se dice que Elvis temía que la música fuera demasiado mundana, pero necesitaba el dinero. Un año después, estaba de nuevo en el estudio tonteando, y cantó una canción de blues, «That’s All Right». Sam Philips, el dueño del estudio, la grabó y la publicó. Se disparó a la cima de las listas, y la carrera de Presley despegó con ella.

Elvis se convirtió en un verdadero éxito entre los fans del sur, y entonces RCA Records le dio un contrato por 40,000 dólares, una cantidad de dinero inaudita en aquella época. Los adolescentes se volvieron locos cuando actuó en el programa de Ed Sullivan, pero los padres de todas partes se horrorizaban por la forma en que movía las caderas al cantar. A finales de la década de 1960, el rock and roll había cambiado tanto que Elvis estaba perdiendo popularidad, y en la década de 1970 su salud empezó a decaer. Él y su esposa se habían divorciado. Engordó mucho y desarrolló una peligrosa dependencia de las pastillas. Siguió actuando en el escenario, pero solo de forma esporádica. Parecía hinchado y enfermo, y el 16 de agosto de 1977 lo encontraron sin vida en su grande y hermosa casa. Los intentos de reanimarlo fracasaron. Elvis estaba muerto.

Al principio de su carrera, Elvis descubrió que, a pesar de ser popular y de ganar mucho dinero, no era feliz. Una vez, después de visitar su iglesia natal, le escribió al pastor: «Soy el joven más miserable que jamás haya visto. Tengo más dinero del que puedo gastar… pero me siento miserable». Y continuó describiendo su lucha entre el bien y el mal. Con el paso de los años, a menudo pasaba las horas posteriores a un concierto de gran éxito en la suite de su hotel cantando himnos evangélicos. Su amigo Joe Moscheo llama a esos momentos «la iglesia de Elvis». Es un hecho: «tenerlo todo» no es nada si no tienes a Dios.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.