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La Primera Víctima Mortal Del Automóvil

Devocional adventista para adoslescentes 2022

El hombre, como la hierba son sus días; florece como la flor del campo.

Salmos 103:15, RV95

¿Hay algo peor que ser atropellado por un automóvil? ¿Puede haber algo peor n que ver llegar a un policía a tu casa para decirte que un ser querido ha muerto en un accidente de tráfico? Cada año en todo el mundo cientos de miles de peatones mueren atropellados. ¡Qué estadística tan triste! La primera víctima mortal de los Estados Unidos registrada en esa categoría ocurrió el 13 de septiembre de 1899. Henry Bliss, un agente inmobiliario de sesenta y ocho años de edad, de la ciudad de Nueva York, bajaba de un tranvía en la esquina de Central Park West y la calle 74 cuando fue atropellado por un auto que circulaba en dirección contraria.

¿Te lo imaginas? ¿Un muerto por causa de un auto en aquellos días? Ni siquiera se podría pensar que los autos viajaran tan rápido. ¿No era 1899 bastante pronto para que los automóviles corrieran por las calles de Nueva York? El conductor no podía ir a más de 30 kilómetros por hora [18 a 20 millas por hora). Esa era la velocidad media de los autos en aquellos días. OK, tal vez para los conductores de automóviles normales.

En cualquier caso, fue un taxista llamado Arthur Smith quien atropelló a Henry, y fue arrestado por el percance. Mientras Henry era trasladado al hospital, el conductor fue detenido bajo una fianza de 1,000 dólares. Desgraciadamente, Henry murió a la mañana siguiente, pero los cargos contra el taxista se retiraron posteriormente, ya que la muerte de Henry se consideró accidental.

¿Sabías que cada año mueren 270,000 peatones atropellados por autos en movimiento y otros millones resultan heridos? ¿Cómo ocurre esto? Bueno, mucha gente sale a correr en las primeras horas de la mañana con ropa oscura, que no se distingue bien; muchos peatones llevan los auriculares puestos y se bajan de la acera a la calle todo el tiempo; muchos se distraen hablando por teléfono mientras caminan y se olvidan de que un atropello puede ser mortal; los hay también que caminan con altos niveles de alcohol en la sangre. Un estudio demostró que esa cifra llegaba al 34% de todas las muertes peatonales en Estados Unidos. ¿Treinta y cuatro por ciento de los peatones atropellados iban bebidos? ¡Vaya!

Tenemos que recordar que, como humanos, somos bastante frágiles. Somos resistentes, pero podemos resultar heridos e incluso morir cuando nos golpean objetos más grandes que nosotros. David se dio cuenta de eso cuando dijo que somos como la hierba y las flores: hoy estamos aquí y mañana nos vamos. Solo Dios puede preservarnos.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.