Categories

Archivos

Desobediencia inteligente

Devocional adventista para la mujer 2022

Pero Pedro y los apóstoles respondieron: -Nosotros tenemos que obedecer a Dios antes que a cualquier autoridad humana.

Hechos 5:29, NTV

El pueblo de Israel estaba siendo oprimido y esclavizado en Egipto, pero aun así seguía multiplicándose. Entonces, el faraón ordenó a las parteras asesinar a los bebés varones hebreos; a cometer infanticidio. La Biblia nos dice que estas mujeres (que posiblemente eran egipcias y paganas), aun así «temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños» (Éxo. 1:17).

Aunque, seguramente, Sifra, Fúa y las demás parteras temían al faraón, un temor y respeto mayor les impidió obedecerlo. En Proverbios 1:7, leemos que «el principio de la sabiduría es el temor de Jehová”. Comprendiendo que tomar la vida de estos niños sería un cruel y grave pecado, las parteras prefirieron desobedecer al faraón antes que a Dios. La Biblia nos dice que Dios las favoreció por esto (Exo. 1:21). Algunos comentadores bíblicos creen que Dios las favoreció dándoles hijos propios. De acuerdo con las costumbres de la época, normalmente, las parteras se dedicaban a este trabajo porque no podían concebir. Sin embargo, como ellas tuvieron temor de Dios, él les concedió una familia numerosa (Exo. 1:21, DHH).

La desobediencia civil de las parteras salvó a los niños hebreos de la masacre. Entonces, el faraón ordenó al pueblo «a echar al río a todo hijo que nazca” (Éxo. 1:22), para así ahogarlos. La madre de Moisés desobedeció esta orden y escondió a su hijo durante tres meses. Cuando ya no podía ocultarlo más, ignoró la ley… «al cumplirla”. La madre de Moisés cumplió con la letra de la orden: ella echó a su hijo al río… pero en una canasta de juncos impermeabilizada con brea. Entonces, la hija misma del faraón desobedeció a su padre. La princesa no solo salvó al niño, sabiendo que era hebreo, sino además permitió que su madre lo amamantara y le pagó un salario (Exo. 2:9).

Aunque la Biblia indica que debemos obedecer a los gobernantes (Rom. 13:1, 2), jamás tenemos que hacerlo a costa de nuestra obediencia a Dios. En estos casos, debemos practicar la desobediencia inteligente. Los perros guías para ciegos son adiestrados en el uso de esta técnica; están entrenados para desobedecer las órdenes del amo, si estas pueden conducirlos a una situación de peligro. De igual forma, Dios espera que usemos nuestra sabiduría para ignorar órdenes ilegítimas y crueles.

Señor, a veces, para obedecerte, voy a tener que desobedecer a otros. Te pido sabiduría y coraje para tomar decisiones correctas, aun bajo presión. En mi trabajo y en mi vida cotidiana, ayúdame a ser fiel y mantenerme del lado de la verdad, aunque implique un sacrificio personal.

Vanesa Pizzuto es licenciada en Comunicación Social por la Universidad de La Matanza, Argentina, y tiene un máster en Educación por la Universidad de Hertfordshire, Inglaterra. Es la autora de la serie de cuentos bilingües Amancay, publicada por este mismo sello editorial, así como de numerosos artículos. Trabajó como docente y como presentadora de radio para Radio Adventista de Londres. De nacionalidad argentina, Vanesa vive en Inglaterra.