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Número uno

Devocional adventista para adultos 2022

No tendrás dioses ajenos delante de mí.

Éxodo 20:3

EN SU ARTÍCULO « ¿Tiene sentido la idolatría?», Randall L. Roberts cuenta un gracioso relato que ocurrió en Kansas City. Dice él que una mujer entró a una heladería y, después de hacer su pedido, se dio cuenta de que el famoso actor Paul Newman estaba a su lado. Al verlo, la mujer quedó paralizada. Y cuando Newman le sonrió, y le dijo «Hola», ella sintió que las piernas le temblaban.

Como pudo, la mujer pagó por su helado y salió. Pero, una vez afuera, se dio cuenta de que no tenía el helado, y se regresó. Cuando entraba a la heladería, se topó de nuevo con Paul Newman.

-¿Busca usted su helado? —le preguntó el actor. Incapaz de responder, la mujer apenas asintió.

-Pues lo metió en su bolso, junto con el cambio -le dijo Newman. ¡Qué increíble!

¿Hay en nuestra vida alguien —pregunta Roberts— que «pueda hacer que coloquemos nuestro helado en el bolso (o en el bolsillo)?».*

La pregunta de Roberts tiene sentido, aunque puede parecer exagerada. Lo que él está preguntado, básicamente, es: ¿Qué o quién ocupa el primer lugar en mi vida? Más específicamente, ¿quién está compitiendo con Dios por el primer lugar en mi corazón? Pero antes de contestar estas preguntas hemos de responder esta otra: ¿Qué significa que Dios sea el número uno?

Me gusta mucho la manera como Loron Wade responde: «Poner a Dios en primer lugar en nuestra vida significa dejar de lado cualquier idea, interés o pensamiento que compita con él o disminuya su soberanía en nuestra vida».** Significa, en palabras de El camino a Cristo, que Dios posee nuestro corazón, que nuestros mejores pensamientos giran alrededor de él, y que a él pertenecen «nuestros más ardientes afectos y nuestras mejores energías» (cap. 7, p. 87).

Entonces, ¿qué «pequeños dioses» hay en mi vida, ahora mismo, que compiten con el Dios soberano por el primer lugar? Una manera práctica de saberlo consiste en hacerme las siguientes tres preguntas: ¿En qué o en quién pienso más? ¿De qué hablo más? ¿A qué dedico mis mayores esfuerzos?

Si respondieras ahora mismo estas preguntas, ¿qué o quién sería número uno en tu vida?

«Al consagrarnos a Dios, tenemos que necesariamente abandonar todo aquello que nos separaría de él […]. No podemos consagrar una parte de nuestro corazón al Señor, y la otra al mundo. No somos hijos de Dios a menos que lo seamos enteramente» (El camino a Cristo, cap. 5, p. 67).

Santo Espíritu, unge hoy mis ojos para que yo pueda ver qué ídolos compiten por ser número uno en mi vida. Sobre todo, capacítame para destronar a estos «pequeños dioses» y hacer del Señor Jesús el soberano de mi corazón.

* Randall L. Roberts, Ministerio Adventista, año 65, No. 4, p. 20. **Loron Wade, the Ten Commandments, Review and Herald, 2006, p. 24.

Fernando Zabala, ya jubilado, ha servido como profesor, pastor, rector universitario, conferencista, editor y exdirector de la revista "Prioridades", además de ser el autor de varios libros, entre los que se destacan "Todo no da igual, A pesar de nuestras diferencias, me casaría de nuevo contigo y Saber vivir". Fernando Zabala está casado con Esther y juntos tienen dos hijos: Fernando Jr. y Mayerling; y tres nietas: Alexa, Amber y Annabella.