Las palabras no son como la espada, son como la flecha; porque la espada, la sacamos y la podemos volver
El amor del Señor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades. Cada mañana se renuevan; ¡qué grande es
Aunque soy pobre y necesitado, el Señor cuida de mí. Tú eres mi ayuda y mi libertador. ¡Dios mío, no
No hay nada escondido que no llegue a descubrirse. Marcos 4: 22 Mucho ánimo para la siguiente adivinanza. Te daré
Saluden a mis paisanos Andrónico y Junias, que fueron mis compañeros de cárcel; se han distinguido entre los apóstoles, y
El hombre contestó: Escuché que andabas en el jardín, y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí. Génesis







