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No te asocies con malhechores

Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.

1 Corintios 5: 11

Hay un dicho popular que dice: «Dime con quién andas y te diré quién eres». Aunque cada uno es dueño de sus decisiones, las compañías con las que te asocies dicen mucho de tus gustos y preferencias. No se trata de menospreciar a los demás por su forma de vivir, debes ayudar como cristiano a todos aquellos que deseen cambiar, pero no debe confundirte con aquellos cuya reputación es muy dudosa para que no te empañe el buen testimonio.

Pablo está atacando la conducta mundana en la iglesia de Corinto. Algunos de ellos decían ser cristianos, pero vivían en adulterio con la esposa de su propio padre. Era una aberración acostarse con la pareja del padre; otros eran borrachos, calumniadores, estafadores e inmorales sexuales. ¿Cómo se podría dar un buen testimonio? Por supuesto, la gente de la ciudad, al mirar semejante espectáculo en la iglesia, se mofaban de ellos, del evangelio y de Jesucristo.

«¿Cómo estos que se dicen ser cristianos viven peor que nosotros? Mejor no entrar a esa iglesia; mejor se está sin sus consejos». Evidentemente, los actos hablaban más fuerte que las palabras. Hablar de Jesús viviendo con una conducta que contradice los principios que se predican no tiene razón de ser, porque esta se vuelve infructuosa, hipócrita y hasta detestable. Pablo, al querer acabar con el mal testimonio, aconseja no asociarse con tales personas y evitarlas a fin de que la gente pueda reconocer la diferencia entre un cristiano y un no cristiano.

En la actualidad, las cosas son igual. Muchas personas no quieren saber nada del evangelio por el mal testimonio de los que pretenden ser cristianos. Se dice que Gandhi llegó a afirmar: «Me gusta su Cristo, pero no me gustan sus cristianos. Ustedes los cristianos son tan distintos a su Cristo».

Vive representando adecuadamente a Jesús. Que tu testimonio vaya de acuerdo con tu mensaje, «predica todo el tiempo y, si es necesario, abre la boca». Después de todo, aunque cada uno será juzgado según sus obras, que tu iglesia sea un testimonio viviente de lo que crees. Es cierto que no eres perfecto, pero debe haber una diferencia marcada entre ti y los que todavía no conocen a Jesús. Compártelo con tus palabras y tus actos, porque todo es por su gracia.