Así Satanás no se aprovechará de nosotros, pues conocemos muy bien sus malas intenciones.
2 Corintios 2: 11
¿Es ganar lo único que importa? ¿Estamos totalmente seguros de eso? Ahora contaré esta historia para que valoremos la respuesta.
El 2 de diciembre de 2012, el atleta español Iván Fernández Anaya estaba compitiendo en una carrera de campo traviesa en Burlada, Navarra. Iba en segunda posición, a cierta distancia del líder de la carrera, Abel Mutai, medallista de bronce en la carrera de obstáculos de 3000 metros en los Juegos Olímpicos de Londres.
Cuando entraron en la recta final, vio al corredor keniano, el seguro vencedor de la carrera, detenerse equivocadamente a unos 10 metros antes de la meta, pensando que ya había cruzado la línea.
Fernández Anaya rápidamente lo alcanzó, pero en lugar de aprovechar el error de Mutai para rebasarlo y reclamar una victoria inesperada, se mantuvo detrás y, mediante gestos, guio al keniano hacia la línea de meta y, casi empujándolo, lo dejó cruzar primero.
«Desde que vi que se paraba sabía que no iba a pasarlo», dijo Fernández Anaya. Y agregó: «Él era el verdadero ganador. Creó una brecha que yo no hubiera podido cerrar. Además, ¿cuál sería el mérito de mi victoria?
¿Qué pensaría mi madre de eso? Porque los valores y la ética se construyen en la escuela y en la casa. Yo no merecía ganar. Hice lo que tenía que hacer. Él era el verdadero ganador». Iván Fernández es entrenado en Vitoria por el ex-corredor español Martín Fiz.
«Fue un gesto muy honesto», dice Fiz. «Un gesto de la clase que ya no se hace. O, mejor dicho, de la clase que nunca se ha hecho. Un gesto que yo mismo no habría hecho.
Yo ciertamente habría aprovechado para ganar». Esta experiencia de optar por el bien común y por el del otro, dejando de lado intereses particulares, muestra el valor de la ética para fortalecer el carácter.
Es tan sencillo aprovecharse de los demás y tomar ventaja de «oportunidades» que se nos presentan. Según la Palabra de Dios, tomar ventaja de los otros no es propio de los cristianos; todo lo contrario, es una actividad satánica.
En nuestro texto de hoy, Pablo dice que el que toma ventaja de los creyentes es Satanás, cuyo pensamiento y maquinaciones se enfocan en cómo aprovecharse de los débiles.
Coloquémonos en los zapatos de Iván Fernández y preguntémonos qué hubiéramos hecho. ¿Verdad que ganar no es lo único que importa?


