Categories

Archivos

Todo lo puedo en Cristo

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Filipenses 4: 13

Seguramente han llegado a tus oídos historias de misioneros en tierras lejanas, la manera como los trataron, las estrategias que usaron para compartir el mensaje de salvación, los peligros de muerte que afrontaron y cómo algunos regresaron a casa después de muchos años, pero cómo otros perdieron la vida en la misión.

El apóstol Pablo es el ejemplo más prominente que existe en la Biblia de lo que significa ser un misionero. En este capítulo, el apóstol cuenta que aprendió a vivir en abundancia o escasez, con hambre o saciado y dice que aprendió a contentarse cualquiera fuera su situación.

Normalmente, el ser humano quiere vivir bien, tener una calidad de vida cómoda, desea estabilidad, saber que tiene un hogar a dónde llegar, un techo para descansar y comida suficiente. Claro, esto es lo básico, además de que siempre se quiere que la familia viva en condiciones agradables y buenas.

¿Puedes imaginarte por un momento la vida de Pablo? Sin casa permanente, posiblemente sin esposa, con la familia lejos y distante y cuya única pasión era concentrarse en hacer la obra de Dios. Cada pueblo y ciudad no alcanzada se convertía en su objetivo sin importar si había o no un lugar para llegar.

Creaba estrategias para buscar dónde quedarse, para trabajar y para poder comer y todo el tiempo disponible que tenía lo dedicaba a predicar. Por supuesto, hubo días de una sola comida, así como días sin comida; días con solo una cama y otras veces en el suelo y al cielo abierto.

¡Qué vida! Ante esto, sencillamente dijo: «He aprendido a contentarme cualquiera sea mi situación». Los que son cristianos saben que Dios los ha llamado a ser misioneros, a compartir el mensaje de salvación a un mundo que no conoce a Jesucristo como su redentor.

El Señor no los obliga a ir a una tierra lejana ni tampoco a dejar la comodidad de su hogar y entorno, pero sí les pide predicar en todo tiempo a toda persona. Dios te invita a que compartas lo que otros compartieron contigo y que sin egoísmo hables de su amor transformador para todo corazón.

¿Qué harás? Es posible que pienses que no puedes, que es imposible, pero el Señor te recuerda esta mañana que todo lo puedes en él porque te fortalece. Seguramente Pablo más de una vez se desanimó ante tantas pruebas, pero sus palabras te dan la seguridad de que se aferró a Dios en todo momento.

Al decir: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» te da la garantía de que también puedes ser victorioso.

¿Quieres decir lo mismo? Porque todo es por su gracia.