Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.
Filipenses 4:8
Solo cuando armamos una mudanza notamos cuántas cosas acumulamos. Como si no fueran suficientes la ropa, los adornos, los utensilios de cocina y un montón de «objetos que no sé para qué sirven», se suman, en mi caso, libros, revistas, recortes, cuadernos, carpetas, cajas de ideas y muchos garabatos.
Podría poner en cajas todo, sin reciclar, y repetir eso en la próxima mudanza. Pero, últimamente, estoy verificando cada ítem. ¿Voy a usar esto ahora? Si no, ¿cuándo? ¿Por qué guardé esto?
¿Tiene únicamente un valor sentimental o es útil? Evaluando cada objeto, descubro ítems valiosos y útiles que había olvidado: ropa, un libro, un bosquejo interesante por la mitad. ¡Esto lo guardo!
En medio de las cosas útiles descubro escombros. Algunos escombros son útiles, pero no para mí. De acuerdo con la Asociación Nacional de los Organizadores Profesionales de los Estados Unidos, nunca usamos el 80% de los objetos que guardamos.
Así, zapatos, ropa, ollas, cuadros y hasta muebles -los que son poco o nunca usados-, los separo para ser donados. Hay un tercer grupo de hallazgos: los escombros que no servirán para mí, pero tampoco para otras personas, jal basurero con ellos!
En la vida de cada una de nosotras, ¿hay otras cosas que necesitan ser evaluadas así también? Ideas, percepciones, descubrimientos, sentimientos, pensamientos, propósitos y juicios sobre nosotras mismas, sobre otros y sobre situaciones, los cuales acumulamos a lo largo de la vida.
Algunos de esos bagajes son útiles y debemos mantenerlos: quizás, el propósito de ser útil al prójimo, de perdonar, de aceptar a otros, de ser más tolerante; el sentido del valor propio; el hábito de asumir limitaciones y errores, sin culpar al mundo…
De eso no podemos desprendernos. Con todo, hay escombros que impiden la serenidad y la paz del espíritu. Esas cosas no sirven para nadie. Y la manera más práctica de lidiar con eso es someterlas a la prueba del versículo de hoy.
Busca a Cristo diariamente, procura estar al día con tus bagajes y no te sobrecargues con basura inútil.


