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¡Buenas noches!

Ya es hora de que despierten del sueño, pues nuestra salvación está ahora más cerca que cuando inicialmente creímos.

Romanos 13:11

Déjenme contarles acerca de un problema que he observado. ¡Es necesario cambiar los hábitos del sueño! Ustedes sufren de una grave falta de sueño, y eso provoca ansiedad e irritabilidad.

El cerebro elimina toxinas durante la noche. Quien duerme poco tiene problemas, tanto físicos como psíquicos». Con estas palabras terminó Allen Frances, catedrático de la Universidad Duke, una entrevista acerca de trastornos mentales.

Un 75,95% de los argentinos presenta algún tipo de alteración del sueño. Según la Organización Mundial de la Salud, cerca del 45% de la población del planeta es insomne.

El insomnio se caracteriza por la dificultad para iniciar el sueño, o despertar en medio de la noche, y por despertar demasiado temprano, por lo menos tres veces a la semana durante tres meses.

Los estudios han confirmado que el estrés, la ansiedad, la depresión, ciertas condiciones médicas, cambios de ambiente y horario de trabajo, malos hábitos de sueño, la cafeína, la nicotina y el alcohol, comer tarde y la edad predisponen al insomnio.

En la Universidad de Chicago, Estados Unidos, un estudio con once personas de entre 18 y 27 años que dormían como máximo cuatro horas en un período de seis días mostró que el funcionamiento del organismo era como el de un sexagenario, y los niveles de insulina semejantes a los de los diabéticos.

El sueño es el reposo de ocho horas cada veinticuatro horas, que nos permite permanecer despiertos durante el día, descansar la musculatura, mantenernos sanos y aumentar la longevidad.

Durante el sueño todos los órganos son reparados, y realizan funciones importantes para la salud física, mental y emocional. Para tener un buen sueño, asegúrate de que tu habitación sea cómoda, fresca, oscura y silenciosa.

Y forma tus propios rituales: un baño relajante, lectura, músicas suaves y oración. Practica ejercicios regulares y come comida liviana a la noche. El sueño fisiológico es muy importante. Pero el adormecimiento espiritual puede traer ruina eterna. «Cristo siempre manda mensajes a los que escuchan su voz.

En la noche de la agonía de Getsemaní, los discípulos que dormían no oyeron la voz de Jesús. […]. A causa de su somnolencia y estupor, no recibieron las evidencias que hubieran fortalecido sus almas para los terribles acontecimientos que se avecinaban» (Elena de White, El ministerio de curación, pág. 407).

Cuida del sueño físico para tener salud. Pero mantente despierta espiritualmente, pues la salvación se acerca.