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Hiram Edson

Matutinas para Menores 2020

«Tomé el rollito de la mano del ángel, y me lo comí; y en mi boca era dulce como la miel, pero una vez que me lo comí, se me volvió amargo en el estómago».

Apocalipsis 10:10

—Después del Gran Chasco, pocos fueron los que permanecieron fieles a Dios, a pesar de que no entendían en qué les había fallado la interpretación -comenzó a hablar la madre-. Los verdaderos creyentes siguieron reuniéndose para investigar las Sagradas Escrituras y descubrir en qué se habían equivocado.

Cierto día, mientras uno de los creyentes adventistas, Hiram Edson, iba caminando por una milpa, vio en visión a Jesús en el santuario pasando del lugar santo al lugar santísimo. De esa manera los adventistas se dieron cuenta de que la conclusión a la que habían llegado estaba equivocada: el Santuario de Daniel 8: 14 no se refería a la tierra, sino al santuario celestial.

—¡Qué bueno es Dios, que les hizo saber la verdad! —comentó Susana.

-Así es. Dios podría haberlo hecho desde un principio, si él hubiese querido —afirmó la madre-, pero en el texto de hoy también se predecía el gran chasco que iban a sufrir. Vendría antes de un sabor dulce en la boca, pues al conocer el mensaje, el vientre se sintió amargo por no haber interpretado bien la profecía.

-Seguro fue muy difícil pasar por esa prueba —comentó Mateo.

-Muy difícil. Solo pudieron pasarla los que se aferraron a Dios. Cuando Daniel terminó de escribir el libro, le fue dicho que lo sellara porque su interpretación sería dada a conocer para el tiempo del fin. Nosotros estamos viviendo en ese tiempo y es nuestro deber excavar cada día la Palabra de Dios para que nos ayude a prepararnos para los acontecimientos finales —concluyó la madre.

Tu oración: Querido Dios, gracias porque se aproxima tu venida; espero sea muy pronto.

¿Sabías qué?

Después del Gran Chasco de 1863, uno de los grupos que sobrevivió a ese acontecimiento llegó a denominarse Iglesia Adventista del Séptimo Día.