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Bonus

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios, te da.

Éxodo 20:12

Para entender bien este Mandamiento, sobre todo los más jóvenes, lo vamos a comparar con un videojuego. Se va a llamar seikatsu (es lógico que tenga un nombre japonés, porque son los mayores creadores de estos entretenimientos) y tiene las siguientes características:

1. Es un juego colaborativo, y eso quiere decir que el objetivo no es que venzas, sino que cuantos más jugadores ganen más nivel tienes como jugador. Los participantes competitivos suelen hacer pocas interconexiones y, al final, tener bajo puntaje.

2. Es un juego en el que entras por recomendación. Las personas que te recomiendan son tus “padres”, y según como los trates en el juego crearás una relación de mayor o menor intensidad. La mejor estrategia es la denominada “honrar”, que quiere decir que debes ser generoso y respetuoso con ellos. Da muchos puntos.

3. Tal y como indica el estratega Pablo (Efe. 6:2), la relación de honra tiene que ser “en el Señor”. Jehová es el creador del juego (muchos jugadores lo llaman “el Señor”) y ha dejado bien claro en el reglamento que “honrar” nunca puede ir en contra de las Diez Palabras que reflejan su voluntad. Si alguien rompe estas normas, el juego se “cuelga” (para reiniciarlo debes descargarte la aplicación J.E.S.Ú.S., diseñada por el jugador de mayor puntaje de la historia).

4. Si juegas como debe ser, “honrando a tus padres”, tienes varios bonus con muchas vidas (si te descargas la aplicación J.E.S.Ú.S. y la ejecutas, puedes tener vidas infinitas).

¿Se entiende la comparación? Por supuesto, sobre todo por los jóvenes que son los que más se sienten apesadumbrados por este asunto. El mejor videojuego al que podemos jugar se llama “vida” (seikatsu, en japonés) y no se juega en una pantalla sino en nuestro corazón (un gadget increíble).

Hemos llegado a este juego gracias a nuestros padres, a los que agradecemos ese hermoso acto creativo y, además, a los que respetamos porque la estabilidad social y la personal dependen mucho de ello.

Nuestra relación con ellos es en el Señor y, como Dios es amor, tendemos a quererlos. Esa relación hace que nuestros descendientes aprendan un modelo de relación, los respeten a ellos y a nosotros. Y esa cadena de respeto nos hace la vida más fácil, más estable y, cómo no, más duradera.

A veces, bastantes veces, la cosa se complica, ¿verdad? Para esos casos, no hay nada mejor que J.E.S.Ú.S. (Jugador Entregado Siempre a Unirnos y Salvarnos) en tu vida. Lo he probado y funciona de maravilla.

Víctor M. Armenteros es doctor en Filología Semítica por la Universidad de Granada y doctor en Teología (Antiguo Testamento) por la Universidad Adventista del Plata (Argentina). Durante más de una década ha sido profesor de Sagrada Escritura y Lenguas Bíblicas en el Seminario Adventista de España. Actualmente comparte la docencia con la gestión, al ejercer como director de los estudios de posgrado de la Universidad Adventista del Plata y de la sede austral (Argentina, Paraguay y Uruguay) del Seminario Adventista Latinoamericano. Es miembro de la Asociación Española de Estudios Hebreos y Judíos. Ha colaborado como traductor en la Biblia Traducción Interconfesional y forma parte del equipo editorial de la revista DavarLogos. Es, a su vez, autor de diversos artículos sobre escritos bíblicos y literatura rabínica.