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Los otros asesinos

No matarás.

Éxodo 20:13.

Fue el primero y eso no se olvida. Caín no había aprendido a relacionarse con Dios. Su indisciplina le conducía a realizar cosas que no eran apropiadas y que no eran lo que a Dios le agradaba.

Era alguien muy violento que, por desarrollar esa tendencia, terminó asesinando a su hermano. El resto de su existencia estuvo señalada por esa acción y por el intenso temor a padecer el destino que su hermano había sufrido. Fue el primer asesino, y eso no se olvida.

Y es que la violencia solo genera violencia. Asistimos a un mundo en el que de forma continuada se hace referencia a lo violento: los dibujos animados de las diferentes cadenas de televisión, las series que siguen multitudes, los videojuegos, algunos deportes, etcétera. Tanto es así que mucha gente ha llegado a pensar que con la violencia se pueden solucionar las diferentes situaciones de la vida. No hay nada más alejado de la realidad.

Vivimos, además, la época de los otros asesinos. Aquellos que no son perseguidos por la ley o están en prisión. Vivimos en la época del maltrato de los seres queridos. Se ha normalizado la palabra despectiva e hiriente, la mirada con desdén y odio, el pensamiento de exclusión. Se mata poco a poco, y sin conciencia de ello.

En la competición laboral todo esta permitido: la maledicencia (que mata la imagen de una persona), la parcialidad (que mata la igualdad de oportunidades) y la opresión (que afecta realmente a la salud mental y física). En la familia se han alterado los roles y el respeto es una experiencia anómala.

El ser con más capacidad de acción del universo, Dios, no resuelve los problemas por la fuerza. Es más, respeta tanto a las personas que les otorga libertad personal, aunque se equivoquen. El Señor nos revitaliza con sus bendiciones (habla bien de nosotros), con su ecuanimidad (todos somos iguales ante él) y con su generosidad (nos permite crecer como personas)

¿Cuál es el mejor método para solucionar un problema? La violencia no, no soluciona nada. Ya lo decía Isaac Asimov: “La violencia es el último recurso del incompetente”.

Recuerda, sin embargo, las palabras de 1 Juan 4:18: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor” (LBLA). Es muy fácil cumplir esta propuesta. Mira a los que te rodean y ámalos.

Víctor M. Armenteros es doctor en Filología Semítica por la Universidad de Granada y doctor en Teología (Antiguo Testamento) por la Universidad Adventista del Plata (Argentina). Durante más de una década ha sido profesor de Sagrada Escritura y Lenguas Bíblicas en el Seminario Adventista de España. Actualmente comparte la docencia con la gestión, al ejercer como director de los estudios de posgrado de la Universidad Adventista del Plata y de la sede austral (Argentina, Paraguay y Uruguay) del Seminario Adventista Latinoamericano. Es miembro de la Asociación Española de Estudios Hebreos y Judíos. Ha colaborado como traductor en la Biblia Traducción Interconfesional y forma parte del equipo editorial de la revista DavarLogos. Es, a su vez, autor de diversos artículos sobre escritos bíblicos y literatura rabínica.