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La victoria les pertenece a los mansos

Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

Mateo 5:5

Nietzsche es considerado uno de los filósofos más polémicos de la historia. Además de anunciar la «muerte de Dios», el filósofo alemán afirmó que las virtudes cristianas son una «moral de esclavos»; es decir, valores inferiores experimentados por personas débiles.

Sin embargo, la historia ha demostrado que la filosofía del «superhombre» presentada por Nietzsche nunca funcionó. La agresión y la ley del más fuerte siempre llevaron al ser humano a la tumba, y tienden a promover un «efecto rebote». Jesús mismo dijo: «Guarda tu espada, porque al que mata con espada, con espada lo matarán» (Mat. 26:52, TLA).

La Biblia enseña que la verdadera arma del cristiano es la mansedumbre. Podemos observar, por ejemplo, la vida de Moisés. Aunque cometió varios errores, él es considerado el hombre más manso sobre la Tierra (Núm. 12:3). ¿Alguna vez imaginaste el desafío que tuvo al conducir a aproximadamente dos millones de personas por el desierto? Ciertamente, el período que Moisés pasó en Madián fue fundamental para el desarrollo de esta virtud. Allí, en la cuarentena de la paciencia, el patriarca aprendió los principios del verdadero liderazgo.

El segundo personaje es Jesucristo, la personificación de la mansedumbre. Él dijo: «Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para su alma» (Mat. 11:29). Jesús no era impulsivo, vengativo ni descontrolado. El Príncipe de Paz era completamente seguro y dueño de sus emociones. La no violencia era la bandera de su reino, y en su semblante habitaba mansedumbre permanente.

¿Podemos ser así? ¡Por supuesto! Cuanto más tiempo pasemos con Jesús, más seremos revestidos de su mansedumbre (Col. 3:12). Es como si esta virtud fuera una prenda de ropa que se nos concede por la fe. Además, la Biblia dice que la mansedumbre es fruto del Espíritu (Gál. 5:23); es decir, es resultado de la presencia del Espíritu Santo en nuestro corazón.

¿Posees esta virtud? ¿Logras dominar tus impulsos? Recuerda que Nietzsche y su superhombre están sepultados. Pero, para aquellos que siguen el camino de la mansedumbre, existe una hermosa promesa: la herencia de la Tierra. Moisés y Jesús nos garantizan que, a fin de cuentas, la victoria pertenece a los mansos.