Para nosotros, sin embargo, solo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.
1 Corintios 8: 6
Creer en un solo ser divino cuando el mundo era politeísta era muy complicado y fuera de toda lógica. El mundo griego tenía casi a un dios por cada elemento de la realidad la forja, el sueño, la tierra, los mares, el amor y más-. El mundo romano no quedaba atrás, ya que consideraba a los emperadores como dioses. Por otro lado, las naciones circunvecinas a los israelitas eran también adoradoras de muchos dioses. Así que cuando Pablo presentó en Corinto la idea de un solo Dios el Padre, los locales la encontraron sumamente difícil de entender y captar.
Dios se había revelado a Israel como el único Dios, creador del cielo y de la tierra, y el pueblo había aceptado, creído y promulgado su existencia, haciendo de Israel un pueblo monoteísta. Sin embargo, predicarlo a las naciones no creyentes fue difícil. Pablo se encargó de llevar el mensaje a muchas naciones, buscando estrategias que se adecuaran al contexto para hablar del único Dios. En algunos casos, utilizó la misma cultura de la gente para hablar del Dios no conocido, refiriéndose al Padre y a su hijo Jesucristo.
Dejó por sentado contundentemente que los dioses de madera, plata, oro, piedra o cualquier otro material no eran sino ídolos sin ningún poder. La Biblia le llama a esto idolatría: adorar elementos hechos por las manos del hombre. La madera que se usaba para cocinar la comida era la misma madera tallada, pintada adornada que era convertida en un ídolo para que ahora se inclinaran ante ella llamándola dios. ¿Cómo pedirle algo a un leño? ¿Cómo hablar con él? ¿Cómo considerar que responderá y cumplirá los deseos del corazón? Dios el Padre, creador de todo cuanto existe por medio de su hijo Jesucristo, es el único Dios. Fuera de él no existe otro.
Ese Dios, cuyo carácter es amor, continuamente busca formas de revelarse al ser humano en forma personal de manera que este pueda reconocerlo y aceptarlo como su creador. Dios no pierde tiempo en la vida de todos; su gran amor lo lleva a su gran tarea: salvar al ser humano y darle vida eterna. El único Dios quien te ama siempre está ocupado en salvarte porque todo es por su gracia.


