Todo lo que hagas, hazlo bien, pues cuando vayas a la tumba no habrá trabajo ni proyectos ni conocimiento ni sabiduría.
Eclesiastés 9:10, NTV.
Alguien dijo una vez: «No es la vida la que pasa rápido; somos nosotros los que pasamos rápidamente por la vida». Esta es una gran verdad. En la prisa del día a día, la sensación que tenemos es que el tiempo se nos escapa de las manos.
Realmente, «el hombre es semejante a un soplo, sus días son como la sombra que pasa» (Sal. 144:4). A lo largo de los siglos, las personas han intentado perpetuar la vida de diversas maneras.
El explorador español Ponce de León, por ejemplo, desembarcó en Florida (hoy EE. UU.) a principios del siglo XVI creyendo que encontraría una fuente de la juventud capaz de rejuvenecer a los ancianos. Aún hoy hay quienes creen en esto, no en un río de aguas rejuvenecedoras, claro, sino en tratamientos estéticos y en el uso de medicamentos con ese fin.
Otras personas han recurrido a la fe para sostener la idea de que es posible tener vida después de la muerte. Los egipcios, por ejemplo, solían momificar a los muertos con la esperanza de que el «alma» de los fallecidos regresara al cuerpo aún conservado.
Sin embargo, sabemos que esta creencia no está respaldada por la Biblia. En la tumba «no habrá trabajo ni proyectos ni conocimiento ni sabiduría» (Ecl. 9:10). No hay otro modo. Si queremos una vida con calidad y en cantidad, debemos aprovechar las oportunidades que tenemos hoy.
Aquí van algunos consejos prácticos: Da siempre lo mejor de ti en todo lo que hagas. Tal vez no tengas una segunda oportunidad. Sé participativo y proactivo. Es mejor equivocarse por intentar que equivocarse por omitir.
En vez de quejarte, resuelve los problemas. Ama y valora a las personas. Cuida de tu salud física y emocional. Pon el reino de Dios en primer lugar (Mat. 6:33). Cuando el faraón Tutankamón murió y fue embalsamado, pusieron instrumentos musicales, amuletos, abanicos y dagas de oro en su sarcófago.
Cuando Fredric John Bauer, el creador de las papas Pringles, murió en 2008, sus familiares colocaron sus cenizas en una lata de aquellas papas. En ambos casos, la vida terminó.
¿Qué pueden hacer ahora? Absolutamente nada. Así que aquí te dejo un consejo: disfruta esta vida con sabiduría y temor a Dios, porque es breve.


