El Señor […] lamentó haber hecho al ser humano en la tierra, y le dolió en el corazón.
Génesis 6:5, 6
Dios había dado a los antediluvianos vigor físico y mental de los cuales tenemos solo una pálida idea. Pero ellos usaron esos dones para fines egoístas. Despreciando a Dios y su ley, la violencia y el crimen llenaron la tierra.
Tanto contemplaron el mal que se transformaron en él. En una realidad donde lo común era ser malo y donde lo impopular era hacer lo correcto, Dios encontró a alguien inusual y fiel, aunque no recibía el aplauso popular y lo llamaban loco y fanático.
¿Existe un tiempo correcto para ser un cristiano? ¡No lo hay! Pero hay cristianos más comprometidos que otros, que ponen a Dios en primer lugar. al iniciar el día mientras otros lo excluyen.
Hay familias que se reúnen diariamente en el altar de Dios, mientras otras se desunen en el trajín alucinante del día a día para realizar deseos egoístas y pasajeros. Hay padres que priorizan llevar a los hijos a Dios, mientras otros los preparan solo para esta vida.
Hay jóvenes que eligen la pureza, mientras otros se entregan a sus instintos irracionales. Hay mujeres que ponen sus intereses bajo los intereses de Dios. ¿Cómo pudo Noé ser íntegro, justo y andar con Dios en un mundo impuro, injusto y distante de Dios?
Noé tenía un propósito. La alegría de Noé era obedecer diariamente a Dios. Noé vivía lo que predicaba. Podemos estar completamente involucradas en la obra de Dios sin ser transformadas por el Dios de la obra.
Noé tenía comunión íntima y diaria con Dios, predicaba el reavivamiento y la reforma, y probaba esos procesos diariamente. Noé bebió de la Fuente y se transformó en una fuente.
Él clamó por los pecadores durante ciento veinte años para que experimentaran la salvación que había recibido de Dios. Noé vivió por la fe y no por lo que se ve. Si hubiese dependido de lo que veía, no habría predicado; la fe lo impulsó a ser fiel a su deber.
Noé invirtió en los ahorros del cielo. Sus propios proyectos y sueños no se limitaron a la dimensión terrestre. Vivía con los pies en la tierra y con los ojos en el cielo. Donde todo era común, Noé fue inusual. Renunció a su voluntad, y se fundió con la voluntad de Dios.
Sufrió discriminación y desprecio, pero, por la fe, obedeció y fue salvo con su familia.
¿Estás dispuesta a ser fiel a Dios, renovando cada día tus pensamientos, sentimientos y acciones para ser heredera del reino celestial?


