Ustedes, hermanos, han sido llamados a la libertad. Pero no usen esta libertad para dar rienda suelta a sus instintos. Más bien, sírvanse los unos a los otros por amor.
Gálatas 5: 13
La pandemia de COVID-19 trajo mucho temor y muerte en el mundo, pero también levantó a muchos héroes y heroínas. Las autoridades cancelaron las clases presenciales, pero en Querétaro, México, eso no detuvo a otra de los héroes cotidianos.
Hablaré de la maestra Jemina Peláez, quien no dejó descansar su vocación por enseñar y, al ver a los niños en la calle, decidió darles clase en los semáforos. Jemima aborda a los niños y padres y después de explicarles su iniciativa llamada.
En el semáforo se aprende, los suma a su peculiar método de enseñanza que, incluso, algunos replicaron en Colombia. Desde agosto de 2020, en su cuenta de Twitter, ahora llamada X, Jemima hablaba de su labor altruista.
Con imágenes de sus alumnitos en actividades de aprendizaje, Jemima alentaba a la sociedad a no perder la esperanza y a hacer algo por los niños. La comunidad respondió. A dicha iniciativa se sumaron donadores de insumos, voluntarios, organizaciones civiles e instituciones gubernamentales.
En Querétaro ya se involucraron hasta 80 voluntarios que abarcan 11 municipios, pero también tienen presencia en tres estados más (Jalisco, Veracruz y Estado de México). El proyecto En el semáforo se aprende, es ya una asociación civil formalmente establecida y con reconocimiento oficial ante la Secretaría de Educación Pública (SEP), y los alumnos cuentan con uniformes.
Tras un año de su creación, este método de enseñanza cuenta con una matrícula de más de 130 alumnos e, incluso, con el primer graduado de preescolar con validez oficial ante la SEP. El apóstol Pablo invita a los creyentes a dejar de pensar en sí mismos («dar rienda suelta a sus instintos») y a pensar en los demás.
Pablo le pide a los cristianos servirse los unos a los otros bajo la correcta motivación: el amor. Por supuesto, nosotros amamos a los demás porque Dios nos amó primero (1 Juan 4: 19). Y ese amor divino nos hace amar los demás al punto de arriesgar nuestras propias vidas por ellos.
Tal como hizo Jemima, el apóstol Pablo les dijo a los corintios que todos los días estaba en peligro de muerte (1 Corintios 15: 31). Pablo se expuso a peligros de ríos, peligros de ladrones y peligros entre paisanos y extranjeros (2 Corintios 11: 26).
El servicio puede llenarnos de satisfacción porque nos asemeja a Cristo y a su sacrificado amor. Allí, tú y yo tenemos mucho que desarrollar.


