Más Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
Génesis 3: 9
Como todos los días, Dios visitó a la pareja humana para ver cómo estaba y para conversar con ella. Dios ya sabía lo acontecido en ese día y también sabía que ambos estaban escondidos, así que hizo la pregunta adecuada para ver cómo reaccionaban:«¿Dónde estás tú?»
¡Qué pregunta! Piensa en toda la culpa que Adán y Eva tenían al verse desnudos. Las consecuencias de su desobediencia empezaron a notarse al instante y sabían perfectamente que habían desobedecido a Dios.
Echaron todas las instrucciones que les había dado por la borda, experimentaron una sensación extraña que para ellos era desconocida, sintieron miedo y se sintieron acorralados, angustiados, sin saber qué hacer. Escucharon la voz de Dios, antes melodiosa y esperada por ellos, como algo temible.
Se escondieron sin la intención de encontrarse con él. Huyeron del único que podía ayudarlos y su conciencia atormentada sabía que la consecuencia era la muerte, así que esconderse fue el primer recurso.
Creyeron que Dios los buscaba para destruirlos. «Tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mandé no comieses?
Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí» (vers. 10-13).
¡Qué escena aquella! El hombre le ha costado asumir su responsabilidad desde el principio. Echarle la culpa a los demás y esconderse es lo que mejor hace. Huir de Dios es su mejor práctica y pocas veces viene rendido ante él para pedirle perdón, ayuda y salvación por haber pecado, por haberse dejado engañar y por haber caído. La iniciativa siempre la toma Dios.
A pesar de que te escondas y huyas, él te busca para vestirte de su justicia así como vistió a Adán y a Eva quintándoles las burdas hojas de higueras y dándoles un vestido de piel. ¿Dónde estás ahora?
¿Te escondes y huyes de Dios? ¿En qué bar, prostíbulo, vicio, hipocresía, adulterio o doble vida te encuentras? ¿Crees que puedes esconderte de Dios? Él ya conoce lo que te está sucediendo, ¿por qué te busca? No es para destruirte, sino para salvarte, porque todo es por su gracia.

