«Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. ¡Que tu buen espíritu me lleve por un camino recto!»
(Salmo 143:10).
El sumo sacerdote tenía en su vestimenta dos piedras pegadas a sobre cada uno de sus hombros en el pectoral. Estas piedrasse llamaban el Urim y el Tumin, que significaban “luces” y “perfecciones». A través de estas piedras, el sumo sacerdote consultaba, a pedido de los dirigentes, cuál era la voluntad de Dios en relación con el bienestar de la nación.
En una oportunidad, el rey Saúl fue a la guerra sin consultar a Dios por medio de los profetas y los sacerdotes, y los resultados fueron desastrosos.
¡Qué importante es pedir la dirección de Dios en todo lo que realizamos! Él quiere acompañarnos, aconsejarnos lo mejor y estar en todas nuestras actividades. ¡Es un verdadero amigo! Ora hoy como está escrito en la Biblia: «Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. ¡Que tu buen espíritu me lleve por un camino recto!» (Salmo 143:10).
Desafío: Llena una fuente con sal o harina y escribe con tu dedo: “Enséñame a hacer tu voluntad”. Dibuja aquí dos piedras preciosas y adentro escribe los nombres: Urim y Tumin.
Lee más en la Biblia, [Éxodo 28:30]; [Números 27:21]; [1 Samuel 22:10].

