Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él
Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu libro? Salmo 56:8. Nuestra oración
“Tú y yo somos iguales ante Dios; yo también fui formado de barro” (Job 33:6). Es la preferencia que muestran
Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal,
Cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan
En el día que temo, yo en ti confío. Salmo 56:3. ¿En quién te apoyas? Es muy lógico sentir miedo





