Mujeres
Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo
Y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.
Dios no nos dio espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de cordura. 2 Timoteo 1:7,
Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres,
Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi
Y al ver que estoy preso, la mayoría de los hermanos se han animado a anunciar el mensaje, sin miedo


