Así podremos decir con seguridad: “El Señor es mi ayuda; no tendré miedo. ¿Qué daño puede hacerme un simple mortal?”
Por la fe los padres de Moisés, viéndolo tan hermoso, escondieron durante tres meses al niño recién nacido, sin miedo
Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le
Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi
No temas, que yo te he libertado; yo te llamé por tu nombre, tú eres mío. Isaías 43:1 Dos sentimientos
Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y



