«Bendito sea Dios, Señor y Dios de Israel, el único que hace grandes cosas; bendito sea por siempre su glorioso nombre. ¡Que toda la tierra se llene de su gloria! Amén».
Salmo 72:18-19
-El himno número 1 de nuestro himnario, «Cantad alegres al Señor» -inició la mamá-, es un himno de alabanza y gratitud que reconoce que Dios nos salva por su gran amor. La letra de este himno fue compuesta por Isaac Watts, autor de más de 600 himnos, pero este es uno de los más conocidos.
-Es un himno corto, pero muy bonito —comentó Susana.
-Sí, aquí en el culto lo hemos cantado varias veces, y también en el templo —asintió la mamá—. El mensaje es precioso y debemos cantarlo con alegría y gratitud por todas las bondades que Dios nos concede cada día. Isaac Watts se inspiró en el Salmo 72 para escribirlo.
Se cuenta algo muy interesante acerca de cómo fue entonado por más de cinco mil personas en 1862, en una de las islas del mar del Sur, cuando el rey que gobernaba cambió la Constitución para convertirse de una nación pagana a una cristiana. Los habitantes de ese lugar entonaron este canto porque en el original inglés se dice a las naciones paganas que se sometan a Dios y lo adoren. Era un pueblo feliz, convertido, con una vida diferente a la que antes tenía.
-Seguro que se escuchó muy bonito -aseguró Susana.
-Me imagino que sí, todo depende del entusiasmo con que se canten los himnos. Cuando cantamos, debemos pensar en la letra, para poder sentir el mensaje. Muchas veces cantamos sin fijarnos en lo que estamos diciendo y no se cumple el propósito para el cual fue escrito el himno -concluyó la mamá.
Tu oración: Querido Dios, ayúdame a cantar con alegría y gratitud para alabar tu nombre.
¿Sabías qué?
El Salmo 72 fue escrito por David para su hijo Salomón.

