Categories

Archivos

La hermosura de Jehová

Devocional adventista para la mujer 2022

Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.

Salmos 27: 4

A veces, en el afán de corregir la tendencia a idolatrar la apariencia, desmerecemos completamente la importancia de nuestro cuerpo y nuestra belleza física. Aunque es cierto que el carácter de una persona es sumamente importante, no somos espíritus atrapados en una especie de caparazón. La idea dualista de que el cuerpo (incluida su apariencia) es malo y peligroso y el espíritu es bueno y santo no es bíblica. En realidad, esta es una herejía introducida en el cristianismo por los gnósticos. Dios diseñó a Adán y a Eva con cuerpos capaces de distinguir colores, sabores, fragancias, sonidos y texturas. Por si cabía alguna duda de cuáles eran sus intenciones, Dios rodeó a la primera pareja de una belleza natural exótica y desbordante. Imagina la atracción que debe de haber sentido Adán al mirar a Eva por primera vez… ¡Dios planeó eso deliberadamente! Que disfrutemos de la belleza no es un error ni un accidente, ¡Dios nos diseñó así a propósito!

La belleza física que recibimos y la atracción que somos capaces de sentir por alguien del otro sexo son regalos de Dios. No hay nada de malo en ellos. Tenemos un problema solamente cuando estos dones adquieren una dimensión desproporcionada. Así como sucede con el dinero, la inteligencia, o el poder, el problema no son los regalos, sino el rol que permitimos que ocupen en nuestra vida. Por poderosa que sea, la belleza física es solo un tenue reflejo de la belleza de Dios. Es como un cartel luminoso, como una flecha que apunta hacia la belleza eterna e incorruptible de nuestro Creador. David comprendía esto claramente, por eso oró pidiendo que se le permitiera «contemplar la hermosura de Jehová» (Sal. 27:4). David no oró pidiendo ver menos belleza, sino más. Entendió que el secreto estaba en mirar hacia donde apuntaba la flecha.

El secreto está en contemplar la belleza de Aquel que pone toda otra belleza en perspectiva. Esta belleza «tiene el poder de liberar nuestro corazón de las garras de la fealdad moral y espiritual», escribe Sam Storms en One Thing [Una cosa], y «forja en nosotros un afecto que ningún otro poder terrenal puede vencer».

Señor, gracias por crear la belleza y la atracción; porque todo lo hermoso tiene tu huella. Permíteme ver la hermosura de tu gracia y amor, para que toda otra belleza esté en perspectiva.

Vanesa Pizzuto es licenciada en Comunicación Social por la Universidad de La Matanza, Argentina, y tiene un máster en Educación por la Universidad de Hertfordshire, Inglaterra. Es la autora de la serie de cuentos bilingües Amancay, publicada por este mismo sello editorial, así como de numerosos artículos. Trabajó como docente y como presentadora de radio para Radio Adventista de Londres. De nacionalidad argentina, Vanesa vive en Inglaterra.