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Devocional adventista para la mujer 2022

«El Señor dirige los pasos de los justos, se deleita en cada detalle de su vida. Aunque tropiecen, nunca caerán, porque el Señor los sostiene de la mano»

Salmos 37:23, 24, NTV

Tengo el don, la increíble habilidad de perderme prácticamente en cualquier lado, ¡aun con un mapa en mi mano! No sé por qué, pero pareciera que mi mente se distrae con cualquier cosa: una propaganda en una cartelera, las nubes en el cielo, o una persona que pasea a su perro. Intento concentrarme, pero mi mente insiste en dispersarse. Tener navegación GPS en mi teléfono móvil realmente me cambió la vida.

Ahora, cuando voy a un lugar nuevo, ya no tengo que salir media hora más temprano, por si me pierdo. Sencillamente, ingreso el código postal, y mi teléfono me dice exactamente qué hacer y cuándo. El verdadero problema, por supuesto, surge cuando me quedo sin cobertura de Internet o cuando se agota la batería del teléfono.

Algunas veces, cuando tenemos que tomar decisiones, podemos sentirnos tan perdidas como cuando mi teléfono se queda sin batería. El temor a equivocarnos nos paraliza. Nos quedamos congeladas en la encrucijada, mirando para un lado y para el otro, pero sin mover un solo músculo. Pensamos que no hacer nada es mejor que equivocarnos.

No tomar una decisión, sin embargo, es una decisión; ¡es decidir permanecer en el mismo lugar! Reflexionando acerca de nuestro temor a equivocarnos, en The Best Yes [El mejor «sí»], Lisa TerKeurst escribe: “Si tú deseas agradar a Dios con la decisión que tomas y luego descubres que fue equivocada, es un error, no el final”. La soberanía de Dios trasciende nuestros errores. Nuestros errores e imperfecciones no anulan el plan de Dios. «Las promesas de Dios no dependen de mi capacidad para elegir siempre bien,» escribe Lysa, “sino de su capacidad para usar [todo] para bien”.

Dios no es un maestro severo que nos golpeará con la regla en las manos si damos una respuesta incorrecta o nos echará de la clase. Él quiere caminar con nosotras, quiere ayudarnos a enfrentar el miedo a equivocarnos. Quiere que confiemos en que, si avanzamos a su lado con amor y fe, aun si cometemos errores, él los redimirá.

Señor, ¡tú me amas tanto, que nunca me abandonarás! Te agradezco porque tu plan no depende de que siempre elija bien y de que nunca me equivoque, sino de tu infinita bondad.

Vanesa Pizzuto es licenciada en Comunicación Social por la Universidad de La Matanza, Argentina, y tiene un máster en Educación por la Universidad de Hertfordshire, Inglaterra. Es la autora de la serie de cuentos bilingües Amancay, publicada por este mismo sello editorial, así como de numerosos artículos. Trabajó como docente y como presentadora de radio para Radio Adventista de Londres. De nacionalidad argentina, Vanesa vive en Inglaterra.