Procuraban los principales sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque comprendieron que contra ellos había dicho esta
Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, pues él dijo: No te desampararé ni te dejaré.
Recordaré el gran amor del Señor, y sus hechos dignos de alabanza, por todo lo que hizo por nosotros, por
Aquel cuya alma no es recta, es arrogante; pero el justo vivirá por su fe. Habacuc 2:4, RVC. El profeta
No debemos cansarnos de hacer el bien. Gálatas 6: 9 Mira la cara de papá, se ve pensativo, al parecer







