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Flor del desierto

El rostro del Señor está contra los que hacen el mal, para borrar de la tierra su memoria.

Salmos 34:16

Una madrugada de 1970, Waris, de cinco años, fue despertada por su madre. La familia había decidido encaminarla al ritual de paso a la vida adulta, práctica cultural de su tribu, en Somalia: la mutilación genital.

Una gitana ordenó que la niña se sentara en una piedra y tomó fríamente una navaja quebrada, sucia con sangre seca. La niña fue vendada y, desesperada de dolor, se desmayó.

Al volver en sí, Waris vio que sus piernitas estaban atadas para ayudar en la cicatrización. Su madre y su hermana mayor construyeron una cabaña precaria, donde la niña debería recuperarse solita, en medio de la selva, mientras recibía solo agua y comida.

A los trece años, fue presentada por su padre a un hombre de sesenta años con quien se casaría. Pero, con la ayuda de su madre, Waris huyó de su casa. Después viajó a Londres, donde, a los dieciocho años, un famoso fotógrafo la descubrió, y se transformó en una exitosa modelo. Fue así como el mundo conoció su historia. En 1966, fue nombrada embajadora de las Naciones Unidas.

Hoy es uno de los mayores símbolos de la lucha contra la mutilación femenina. Su historia de superación se transformó en un libro y una película: Flor del desierto. Waris Dirie es una de las más de 140 millones de víctimas de mutilación genital en el mundo, según estimativas de la Organización de las Naciones Unidas.)

Muchas tribus y comunidades consideran impuros los genitales externos femeninos y realizan el procedimiento cruel de la mutilación. La fundación Flor del Desierto, creada por Waris, ayuda a familias para que no sometan a sus hijas a la mutilación genital y al casamiento forzado.

Para las niñas mutiladas hay acompañamiento médico y psicológico. La mutilación genital es una estrategia cruel inspirada por Satanás para rebajar a las mujeres compradas por la sangre de Cristo.

Gracias a la iniciativa de varias ONG, los casos de mutilación han disminuido, pero solo en el establecimiento del reino de Dios dejarán de suceder definitivamente realidades como esta.

Por medio del sacrificio de Cristo, el plan de salvación libertará a la humanidad para siempre de las garras del mal. Un nuevo reino será finalmente implantado. Hablemos de ese reino al mundo. ¡Jesús necesita volver pronto!