«En una de las correrías de los sirios contra los israelitas, una muchachita fue hecha cautiva, y se quedó al servicio de la mujer de Naamán»
2 Reyes 5:2
Aquella niña vivía muy feliz con sus papás. Durante un tiempo, hubo una guerra con el país vecino y los soldados se la llevaron. A ella la eligieron para ser la empleada de un Oficial del ejército llamado Naamán.
La niña trabajaba mucho y se mostraba siempre contenta, a pesar de sentir nostalgia de su familia.
Un día, Naamán se enfermó de lepra. Entonces, la niña le dijo a su esposa: «Si el profeta de Dios que vive en mi tierra ora por su esposo, él se va a curar».
Naamán no conocía a Dios, pero creyó en las palabras de la niña. Fue allí y se curó.
¿Y yo?
Así como esa niña, dile a las personas que están enfermas que Dios las ama y que puede sanarlas.
Mi oración para hoy
Querido Dios, ¡hay tantos enfermos que necesitan de ti! Quédate a su lado y confórtalos.

