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Descargar mi angustia

Devocional adventista para la mujer 2022

En él puedo descargar mi angustia, sin temor le puedo expresar mis quejas.

Salmos 142: 2, PDT

El psicólogo cristiano Adam Young cree que al escribir y leer nuestros propios <lamentos estimulamos nuestra salud e integramos los dos hemisferios cerebrales. En su artículo “Emotions in the time of Coronavirus” leemos: “La experiencia emocional es, primariamente, una función del hemisferio derecho. El lenguaje es una función del hemisferio izquierdo. […] Cuando le das un lenguaje a tus emociones, estás, literalmente, conectando tus hemisferios derecho e izquierdo. Las neuronas se disparan a través del cuerpo calloso, en el medio del cerebro, conectando los hemisferios y trayendo sanidad”. Muchas veces experimentamos esta falta de integración como una batalla entre la mente y el corazón. Intelectualmente, afirmamos que Dios es bueno y compasivo; sin embargo, nuestras emociones nos gritan un mensaje bastante diferente. Como no sabemos cómo resolver esta disonancia cognitiva, reprimimos las emociones y las mantenemos sumergidas bajo el agua, como una pelota. Sin embargo, tarde o temprano se nos cansan los brazos y la pelota sale disparada hacia nuestra cara a toda velocidad. ¡Solo la integridad emocional nos conduce a la sanidad!

Si nunca escribiste un lamento, puedes comenzar por adaptar algunos de los salmos de David. Es importante que tus oraciones de lamento sean concretas y específicas. Si te lamentas porque sufriste un aborto espontáneo (como sucede en uno de cada cuatro embarazos), describe tus emociones, tu impotencia y la injusticia de la situación. No te guardes nada. Las emociones que retenemos y enmascaramos solo continúan causándonos dolor. ¡Ora con la autenticidad de David! En The Message of the Psalms [El mensaje de los Salmos], Walter Brueggemann, describe los salmos de lamento de David con estas palabras: “La vida de oración […] [del salmista] está llena de ira y crudeza. No intenta ser cortés o dócil. Las oraciones de los salmos no practican el encubrimiento. La oración verdadera consiste en ser honesto acerca de las (experiencias] negativas y entregárselas a Dios […] Nunca las entregaremos a menos que las expresemos”. Como en cualquier otra relación, las emociones encubiertas bloquean la intimidad. ¡Debes expresarle tu dolor a Dios para poder rendirlo y recibir sanidad!

Señor Jesús, quiero acercarme a ti sin máscaras ni encubrimientos. Enséñame a orar de tal manera que mi corazón y mi mente dejen de pelearse. Enséñame a lamentarme de modo tal que pueda recibir tu compasión y restauración en las áreas donde más lo necesito. Ayúdame a traer mi corazón completo al altar, sin esconder nada.

Vanesa Pizzuto es licenciada en Comunicación Social por la Universidad de La Matanza, Argentina, y tiene un máster en Educación por la Universidad de Hertfordshire, Inglaterra. Es la autora de la serie de cuentos bilingües Amancay, publicada por este mismo sello editorial, así como de numerosos artículos. Trabajó como docente y como presentadora de radio para Radio Adventista de Londres. De nacionalidad argentina, Vanesa vive en Inglaterra.