Nosotros nacimos ayer y nada sabemos; nuestros días en este mundo son como una sombra.
Job 8:9
Para los griegos, dos palabras se referían al tiempo: jronos (origen del prefijo español «crono-«) y kerós. Jronos era el tiempo del reloj, cronobiznis lógico y medible. Kerós era el tiempo correcto, oportuno; asociado a calidad, no a cantidad.
Solo experimentamos el kerós y aprovechamos el jronos si estamos presentes en ellos. No podemos controlar el futuro; el pasado puede enseñarnos; y el futuro puede ser planeado. Pero ¿quién puede asegurarnos que estaremos allí?
Es ahora cuando podemos realizar lo que es importante. Centrarse en los fracasos o éxitos del pasado, o en las oportunidades y desafíos del futuro hace que las personas ignoren el kerós, la verdadera oportunidad.
¿Dónde estás ahora? ¿En tu casa, en la oficina, en el consultorio, llevando a los chicos a la escuela? ¿Dónde están tus pensamientos? ¿En las preocupaciones del mañana? ¿En lo que hiciste o dejaste de hacer ayer?
¿Qué tal si tus pensamientos estuvieran ahora concentrados en escuchar la voz de Dios? La vida aquí es muy corta: puede durar tan solo hasta el próximo minuto. Por eso, no hay tiempo de sobra para perder.
Somos pecadoras y, si no fuera por la gracia divina que nos ofrece salvación, estaríamos destinadas a la destrucción. Esa es nuestra oportunidad de una vida nueva. Cada minuto que tenemos es un kerós, una oportunidad, el mejor momento para apropiarnos de esa salvación maravillosa.
Y nuestra vida será otra y será mejor, incluso aquí en la tierra. ¡Cuántos kerós son desperdiciados! Horas, días, semanas, meses y años son usados para perdonar ofensas o en la basura de la autocompasión, del resentimiento, del descontento, de la rabia y de la indiferencia.
Aprovechar o desperdiciar nuestro plazo de validez es cuestión de decisión. El jronos (tiempo cronológico) y los kerós (oportunidades) pasan. Haz que tu tiempo sea satisfactorio.
Quítale las etiquetas que las circunstancias le dan y asígnale los valores del reino: alegría; servicio al prójimo; gratitud; reconocimiento; belleza; plenitud; valoración de quién eres tú y de quiénes son los demás; desprendimiento de nimiedades y apego a valores absolutos y eternos; amor a quien no lo merece; ofrecer esperanza a aquellos que no la tienen; secar lágrimas de quien llora; curar las heridas de quien sangra.
Porque nuestros días en la tierra no pasan de ser una sombra, y ahora es el tiempo que tenemos disponible.


