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El espejo

Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara.

1 Corintios 13:12

Los primeros espejos creados por el hombre eran pedazos pulidos de obsidiana, una roca volcánica. Después comenzaron a ser producidos a partir del cobre pulido. Los espejos de vidrio y metal parecen haber sido inventados en Sidón (actual Líbano), en el primer siglo.

Otros surgieron en Roma alrededor del año 77, hechos de láminas de vidrio cubiertas de oro en uno de los lados. Durante el Renacimiento, los artesanos europeos cubrían uno de los dos lados del vidrio con una amalgama de mercurio fina.

En 1835, en Alemania, un químico puso una fina capa de plata metálica sobre el vidrio, dando origen a los espejos modernos. Su técnica fue perfeccionada y se difundió en el mundo.

El versículo de hoy, en la traducción de Phillips, dice: «Ahora vemos como por espejo, en oscuridad; mas entonces veremos cara a cara; ahora conozco en parte; mas entonces conoceré como soy conocido».

Aun cuando en el tiempo de Pablo los espejos no eran como los de hoy, no es a través de un espejo como vemos los mejores escenarios, ¿no es cierto? La metáfora usada por Pablo recuerda a la parábola de la cueva, de Platón.

Decía lo siguiente: La historia cuenta de un grupo de hombres que desde niños habían sido encadenados en el fondo de una cueva, con la espalda hacia la entrada. Su visión era limitada y solo podían ver las sombras de objetos y estatuas que se reflejaban en la pared de la cueva.

Un día, uno de los prisioneros logró escapar y salir a la luz del día, donde descubrió que lo que veía eran sombras y que el mundo real era diferente. Cuando regresó a la cueva, sus compañeros se rieron de él y lo consideraron loco, por lo que decidió liberarlos.

Sin embargo, los prisioneros se enfurecieron y lo mataron. Lo que vemos es una realidad desfigurada, muy limitada. Llegará el tiempo en que, finalmente, veremos la realidad completa, cara a cara.

¡Será maravilloso caminar por las calles de oro, habitar en las mansiones y ver los muros de piedras preciosas! Pero ¿cuán glorioso será caminar lado a lado con Jesús y saber que no habrá más miedo, sufrimiento ni ignorancia! ¡Habremos vencido finalmente! ¿Estás preparada para ese día?