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Grupo pequeño

Y día tras día, en el Templo y de casa en casa, no dejaban de enseñar y anunciar las buenas noticias de que Jesús es el Cristo.

Hechos 5:42, NVI.

El tiempo que pasé en el cuarteto Arautos do Rei fue una etapa memorable, la realización de un sueño de la infancia. Tuve la alegría de convivir con amigos queridos, grabamos varios discos y cantamos en casi todos los Estados de Brasil.

¡Trece años inolvidables! Sin embargo, estar distante de la familia siempre pesó en mi corazón. Recuerdo un viaje en el que estuvimos 23 días seguidos lejos de casa. En otras oportunidades, regresábamos del aeropuerto y ya teníamos que cambiar de maleta para volver nuevamente a viajar.

Aunque la tecnología acortaba la distancia y reducía la nostalgia, nada lograba suplir el deseo de estar personalmente en casa. Además, sentía un fuerte deseo de involucrarme de manera más directa en el ministerio pastoral.

Así que, después de hablar con mi esposa, decidimos abrir un pequeño grupo. ¡Esa fue una de las mejores decisiones que tomamos ese año! Todos los martes de noche estudiábamos la Biblia con varios vecinos. Alrededor de nuestra mesa había Biblias abiertas y corazones sedientos.

Después de estudiar algunas creencias fundamentales, comenzamos a leer Daniel y Apocalipsis versículo por versículo. Los vecinos se entusiasmaron tanto que invitaron a otros amigos a participar de los estudios, aunque de forma virtual.

Así, tuvimos una clase bíblica fantástica con muchos frutos, y icinco personas se bautizaron! La Biblia nos enseña que los cristianos deben compartir la Palabra de Dios no solo en la iglesia, sino también «de casa en casa». Así lo hacían Priscila y Aquila (1 Cor. 16:19), María, la madre de Marcos (Hech. 12:12), y muchos otros.

Mientras estuvo en la Tierra, Jesús mismo eligió a doce discípulos para trabajar directamente con él. iEse era su grupo pequeño! El Maestro de maestros pasó más tiempo con ese grupo de seguidores que con las grandes multitudes. A través de sus palabras y su ejemplo, les mostró cómo ganar almas para el reino de Dios.

¿Qué hay de ti? ¿Te gustaría ser más usado por Dios? Te sugiero que participes en un grupo pequeño. Allí encontrarás comunión con Dios, relación con el prójimo y un excelente campo para la misión.