Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El
Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo
Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote
El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las
Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la


