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Remedio contra la ignorancia

Las personas sabias atesoran el conocimiento, pero el hablar por hablar del necio invita al desastre.

Proverbios 10:14, NTV.

En las últimas décadas, la humanidad ha sido testigo de un desarrollo exponencial en varias áreas del conocimiento. En el campo de la medicina, por ejemplo, los descubrimientos han sido revolucionarios.

La estructura del ADN, descubierta en 1953, y la decodificación del genoma humano, en 2000, fueron algunos de los avances más notables. Sin embargo, sabemos que las tinieblas intelectuales reinaron durante muchos siglos en el mundo y fueron un obstáculo para el progreso.

Para tener una idea, en el siglo XIX mucha gente aún creía que la fiebre estaba relacionada con el estado de ánimo de una persona. Como forma de tratamiento, se usaban remedios nada convencionales, como quinina, laxantes e incluso sangrías (para eliminar el «exceso» de sangre).

Aún hoy, a pesar de todo el progreso científico, la humanidad sigue sufriendo por la ignorancia. Según el estudio titulado Perils of Perception [Peligros de la percepción], realizado en 33 naciones de todos los continentes, Brasil es el tercer país más ignorante del mundo.

Según la investigación, este país tiene una percepción equivocada de la realidad. Todavía imperan la desigualdad, la corrupción y la falta de educación formal y cultural. Un hecho curioso y relativamente reciente lo comprueba.

En 1984, la sandía llegó a ser prohibida en una ciudad del interior de São Paulo solo porque existía la sospecha de que la fruta transmitía enfermedades como la fiebre amarilla y el tifus.

¡Menos mal que esta absurda teoría fue abandonada rápidamente y estas suculentas frutas pudieron ser vendidas nuevamente! Derek Bok dijo una vez: «Si crees que la educación es cara, prueba con la ignorancia».

Esta frase debería despertar en nosotros el deseo constante de la búsqueda del conocimiento. No podemos quedarnos quietos mirando el tiempo pasar, mientras la ignorancia extiende sus raíces.

¿Cómo te comportas frente a esta realidad? ¿Sueles leer, investigar y profundizar tus conocimientos o «consumes» tus neuronas solo en videojuegos, redes sociales y conversaciones inútiles? ¿Qué tal pasar por un proceso de liberación, un «detox», a través de la búsqueda del saber?

Lee más libros buenos. Estudia más, especialmente la Palabra de Dios. Si haces esto, tu futuro podría ser muy prometedor.